El día de ayer, la sala del Senado realizó la votación
de la censura en contra del Senador Alejandro Navarro y que terminó por
quitarle el cargo de Vice Presidente de la Cámara Alta, esto tras el
emplazamiento que el parlamentario realizó en su cuenta de Twitter,y pedir que
sus pares aclaran si recibieron donaciones reservadas, al
tiempo que los instó a sincerar si tal financiamiento provenía de las
pesqueras. Esto tras el escándalo por el caso Corpesca y el cual ha afectado al
senador Jaime Orpis, de la Unión Demócrata Independiente (UDI).
(http://www.emol.com/noticias/Nacional/2015/06/25/723191/La-historia-del-conflicto-entre-el-senador-Navarro-y-la-Nueva-Mayoria.html)
Como sea la resolución
de los honorables no ha pasado desapercibida, pues hoy
las redes sociales, en la
calle y en las conversaciones de la
gente común se acrecientan las críticas al proceder de los Senadores de la Cámara
alta, y es que cuando uno de ellos se atreve a pedir trasparencia la reacción
inmediata es invisibilizarlo, callarlo y sepultarlo.
La reacción
del mundo político ante los últimos escándanlos de corrupción en Chile ha sido
la elaboración de una estricta agenda de leyes que van en busca de la
separación de la “política y los negocios”, mecanismos que apuntan a restringir
y regular el actuar de las instituciones públicas y sus funcionarios.
Continuando
con el tema, y cabe la pregunta ¿el problema es de los funcionarios públicos?...
definitivamente no, el problema es de la clase política de este país, de aquellos
que ostentan el poder, que de uno y otro lado y que en los sucedido en el acto
de censura de Navarro han mostrado su peor cara, la de la protección
corporativa de sus propios intereses.
El Centinela
cree que a Chile no le hace bien lo sucedido en el Senado, pues Navarro
simplemente ha sintonizado con la crítica de la ciudadanía, esa que exige
probidad y trasparencia. No olvidar que fue la misma Presidenta de la República,
quien en un ejemplo de trasparencia debió aceptar la renuncia de su hijo Sebastián
Dávalos, Director Sociocultural de la Presidencia, tras el escándalo de las
empresas CAVAL, hecho investigado por la justicia y que persigue delitos de tráfico de influencia e información reservada.
Así ese ejemplo de trasparencia, se debió plasmarse en todas las instituciones
del Estado, entre ellas el Senado.
Entonces creemos que el acto de la censura del Honorable Senador Alejandro Navarro- amigo
de los Gendarmes- es una bofetada justamente a estos esfuerzos que buscan sanar la relación de la política,
las instituciones y la ciudadanía.
Del Senador
Alejandro Navarro, los Gendarmes -trabajadores
públicos todos- tenemos la mejor de las impresiones, en el reconocemos su convicción,
compromiso y férrea defensa de los interés de los miles de trabajadores penitenciarios
y de los más pobres y desfavorecidos, muchos de ellos presos en nuestras cárceles.
Hoy en esta nota reconocemos su labor,
valla nuestro apoyo y sincero aprecio ante tan injusto acto.


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